Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V

242 /XFKDV SROtWLFDV GXUDQWH OD SULPHUD PLWDG GH OD GLFWDGXUD accionar, poniéndolo al servicio de la dictadura. En principio sus directivos intentaron reorganizarlas y adaptarlas a la nueva situación. Sociedades como JuventudMinorista, 173 Acción FemeninaDominicana, Asociación de Instrucción y Socorro para Obreros y Campesinos (AISOC), 174 Plus-Ultra, El Paladión y Juventud Universitaria comenzaron a ser abandonadas por sus miembros, mientras que en otras, como Acción Cultural, los intelectuales trujillistas se en- IUHQWDEDQ D VXV DQWLJXRV DEDQGHUDGRV SDUD VXVWLWXLUORV D WUDYpV GH HOHFFLRQHV (Q HO FDVR D TXH QRV UHIHULPRV ORV SULQFLSDOHV GLUHFWLYRV HQWUH HOORV *LOEHUWR Sánchez Lustrino, Viriato A. Fiallo, Carlos Larrazábal Blanco y L. A. Machado *RQ]iOH] GHFLGLHURQ UHQXQFLDU MXVWLÀFDQGR VX DFWLWXG ©(VWD GHWHUPLQDFLyQ nuestra la ha provocado la circunstancia de que se le haya dado al proceso eleccionario un carácter que nunca estuvo en nuestra intención mantener». 175 Mientras desaparecían las sociedades independientes que auspiciaban el desarrollo cultural e intelectual de los jóvenes, iban apareciendo otras abier- tamente controladas por el régimen, tal como sucedió con la constitución del Ateneo Dominicano, en cuyo acto inaugural estuvo presente el presidente de la República. 176 $ ÀQDOHV GH $FFLyQ &XOWXUDO \D VH HQFRQWUDED SDUDOL]DGD por la crisis, lo que llevó a Horacio Blanco Fombona a escribir: «No sabemos TXp OH SDVD D $FFLyQ &XOWXUDO $TXHOORV p[LWRV LQLFLDOHV KDQ LGR GHVDSDUHFLHQ - do implacablemente. Muy de cuando en cuando da señales de vida con un acto de cultura; pero el público se muestra remiso y no acude a sus salones». 177 En Santiago la situación era igual. Trujillo ordenó clausurar la AISOC y OD 6RFLHGDG $PDQWHV GH OD /X] FHUUy VXV SXHUWDV HQ SRU IDOWD GH UHFXUVRV GHELGR D TXH OH IXH UHWLUDGD OD D\XGD HFRQyPLFD TXH OH GDED HO *RELHUQR 178 La GLFWDGXUD VH IXH LPSRQLHQGR D WUDYpV GHO FKDQWDMH OD PDQLSXODFLyQ OD UHSUH - VLyQ \ HO PLHGR \ ODV VRFLHGDGHV IXHURQ GHVDSDUHFLHQGR PLHQWUDV DOJXQRV GH sus líderes iban a la cárcel, morían en los centros de torturas o se integraban al Gobierno. El venezolano Horacio Blanco Fombona, quien tuvo la gallardía de to- FDU WHPDV TXH PXFKRV LQIRUPDGRUHV \D WHPtDQ DERUGDU SRU OR TXH HQ YDULDV RFDVLRQHV IXH SUHVLRQDGR SRU ODV DXWRULGDGHV LQIRUPy HQ GHO FLHUUH GHO ciclo. La dictadura había vencido: «Hace dos o tres años que se notaba en el país una gran actividad cultural. Frecuentemente en centros sociales como el ´&OXE 1RVRWUDVµ ´$FFLyQ &XOWXUDOµ ´(O $WHQHRµ VH GLFWDEDQ FRQIHUHQFLDV muchas veces interesantes, a las cuales concurría un numeroso público ávido de conocimientos. Llegamos a alentar grandes esperanzas ante tal panorama. Pero no sabemos lo que nos ha sucedido». 179 A partir de 1935 surgieron nuevas y pomposas sociedades que se identi- ÀFDEDQ FRPR 3UHVLGHQWH 7UXMLOOR %HDFK &OXE &OXE 7UXMLOOLVWD &OXE 3UHVLGHQWH

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3