Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V

286 (O FRQJORPHUDGR EXURFUiWLFR \ PLOLWDU dirección; los sometimientos realizados en cada provincia, 43 los presos que HUDQ DXWRUL]DGRV D WUDEDMDU IXHUD GH ORV UHFLQWRV PLOLWDUHV 44 aun estando bajo YLJLODQFLD ORV QRPEUHV GH ORV FKRIHUHV \ ODV FDUJDV TXH VH WUDQVSRUWDEDQ HQ camiones por el país; la entrada y salida de cada buque de cabotaje; los pasa- jeros que arribaban a los puertos y aeropuertos y las personas que se alojaban en los hoteles y pensiones de la República. /RV QRPEUDPLHQWRV H[SHULPHQWDURQ WDO FRQFHQWUDFLyQ HQ PDQRV GHO SURSLR 7UXMLOOR TXH HVWH H[SHGtD FRQ VX ÀUPD KDVWD LQLFLRV GH ORV ORV FHUWLÀFDGRV GH FDGD JXDUGLD FDPSHVWUH TXH HUD DXWRUL]DGR D GHVHPSHxDUVH como tal, 45 incluso de los zacatecas de los poblados, no hablando ya de los síndicos, regidores y secretarios de las juntas del Partido Dominicano de toda la nación. 46 Al ir creciendo el Estado, esta práctica se tornó inoperante, dele- gándose en la Secretaría de la Presidencia, la Secretaría de Estado de Interior y Policía (que siempre actuó como una especie de Ministerio de Cuadros) y en la Junta Nacional del Partido Dominicano. Una buena parte de la jornada laboral se dedicaba a cumplir tareas rela- cionadas con los rígidos controles del régimen, como por ejemplo autorizar todo tipo de solicitudes, muchas de ellas triviales e intrascendentes. El presi- dente del Consejo Administrativo de Ciudad Trujillo, en 1940, debía autorizar por escrito las placas para carretillas de mano y bicicletas al servicio de otras dependencias gubernamentales. 47 De esta manera, una dinámica de trabajo ÀFWLFLD H LPSURGXFWLYD VROtD VXVWLWXLU D OD TXH GHEtD GHGLFDUVH D UHVROYHU ORV LQQXPHUDEOHV SUREOHPDV VRFLDOHV /RV IXQFLRQDULRV DVXPtDQ WDO DJHQGD IDOVD QR VROR SRUTXH GHULYDED GH ODV SROtWLFDV GH FRQWURO DVÀ[LDQWH SXHVWDV HQ YL - gor por Trujillo, sino también porque esas pequeñas cuotas de poder, en una DWPyVIHUD WDQ FHUUDGD \ VXUUHDOLVWD FRPR OD GH OD GLFWDGXUD HUDQ IXHQWH GH prestigio e importancia social. A principios de junio de 1933, al descubrirse una conspiración contra 7UXMLOOR HQ ODV ÀODV PLOLWDUHV GLULJLGD SRU HO FRURQHO /HRQFLR %ODQFR FRPDQ - dante del Departamento Sur, que involucraba al general Ramón Vázquez Rivera, al mayor Aníbal Vallejo y a otros, se desató una gran purga que cul- PLQy FRQ PiV GH IXVLODPLHQWRV \ DVHVLQDWRV 7UXMLOOR DSUHQGLy OD OHFFLyQ D SDUWLU GH HVH PRPHQWR UHGREOy HO HVSLRQDMH VREUH FDGD RÀFLDO SUiFWLFD TXH nunca abandonaría. El control sobre el Ejército Nacional no solo estaba motivado por consi- GHUDFLRQHV SROtWLFDV VLQR WDPELpQ SDUD HYLWDU FRPR HUD VXPDPHQWH IUHFXHQWH bajo la dictadura, la malversación y apropiación indebida de caudales públicos SRU SDUWH GH HVWRV 6LQ WHPRU D H[DJHUDU SXHGH GHFLUVH TXH 7UXMLOOR QR WXYR SD] FRQ VXV RÀFLDOHV HQ FXDQWR D OD DELHUWD SURSHQVLyQ GH HVWRV D OD FRUUXSFLyQ

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3