Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V

Historia general del pueblo dominicano 293 GH VXV IXQFLRQHV FRPR $UWXUR /RJURxR -RDTXtQ %DODJXHU 2VYDOGR %D]LO Roberto Despradel, Manuel Arturo Peña Batlle, Emilio Rodríguez Demorizi, -XOLR 2UWHJD )ULHU 5DPyQ 0DUUHUR $ULVW\ \ 0D[ +HQUtTXH] 8UHxD FDVL WRGRV procedentes de ambientes intelectuales o académicos. Otros, por el contrario, IXHURQ VLPSOHV HMHFXWRUHV GH ODV SROtWLFDV WUD]DGDV DOJXQRV FDSDFHV GH HUURUHV \ WRUSH]DV QRWDEOHV SHUR IDQiWLFDPHQWH WUXMLOOLVWDV OR FXDO OHV JDUDQWL]y OD VX - SHUYLYHQFLD SROtWLFD \ OHV SHUPLWLy JR]DU GH FDUJRV \ SUHEHQGDV FRPR 3RUÀULR 5XELURVD -DFLQWR % 3H\QDGR -RVp ÉQJHO 6DYLxyQ )HGHULFR /ODYHUtDV 7HOpVIRUR Calderón, Fernando Abel Henríquez, Mario Fermín Cabral, Virgilio Álvarez 3LQD 5DIDHO 3DtQR 3LFKDUGR 7HyGXOR 3LQD &KHYDOLHU \ 3RUÀULR +HUUHUD %iH] (Q RWUR HVFDOyQ HO GH ORV IXQFLRQDULRV HÀFLHQWHV TXH OH VLUYLHURQ DO GLFWDGRU como equipo de apoyo, se encuentran aquellos que con su trabajo permitieron llevar con un alto grado de modernidad, el inmenso cúmulo de documentos, cartas, asuntos y problemas nacionales e internacionales del Gobierno, o de la persona del dictador. En este nivel, en algún momento del devenir del ré- gimen, algunos llegaron a ostentar un enorme poder por su cercanía diaria FRQ HO -HIH IDFWRU TXH OHV SHUPLWtD JR]DU GHO UHVSHWR \ OD DGXODFLyQ GHO UHVWR incluso de aquellos que estaban por encima de ellos en el organigrama estatal. /RV KXER FLYLOHV \ PLOLWDUHV $TXt KDEUtD TXH LQFOXLU HQWUH RWURV D 5DIDHO Vidal Torres, Anselmo Paulino, Abelardo Nanita, Celito Peña Morros, David Antonio Hart Dottin, Amado Hernández, Arturo Espaillat, Moisés García Mella, y, en alguna medida, a José Almoina y Jesús de Galíndez. (UD IUHFXHQWH TXH 7UXMLOOR GHVLJQDVH JHQHUDOHV GHO (MpUFLWR 1DFLRQDO SDUD el cargo de gobernadores provinciales, bien por pasar a retiro o porque alguna razón aconsejase al dictador mantenerlos alejados o someter la provincia en cuestión a un rigor administrativo y a la mano dura de sus militares. En julio de 1940, por ejemplo, las provincias de El Seibo, Samaná, Duarte y Azua te- nían a generales del Ejército Nacional como gobernadores provinciales, 65 todo lo cual contribuía a hacer realidad el sueño de Trujillo: construir un Estado marcial, pretoriano y totalitario, ceñido a una disciplina cuartelaria y a una ciega obediencia a sus órdenes y su persona. 8Q OXJDU DSDUWH HQ HO HVFDODIyQ WUXMLOOLVWD GHO (VWDGR OR RFXSDEDQ ORV DOWRV RÀFLDOHV TXH OR KDEtDQ DFRPSDxDGR GHVGH VXV GtDV LQLFLDOHV HQ OD PLOLFLD HQ - tre ellos los generales García, Sánchez, Leyba Pou, Cocco, Checo, Caamaño, Hermida, Fiallo y Ciprián y, muy especialmente, aquellos que dirigían sus yUJDQRV UHSUHVLYRV R VXV DSDUDWRV GH LQWHOLJHQFLD SLODUHV VHJXURV \ ÀHOHV del régimen. Estos siempre ostentaron enorme poder, siendo temidos por los demás y, por esta misma razón, mirados con recelo por el siempre para- QRLFR \ GHVFRQÀDGR GLFWDGRU \ VX YRUD] IDPLOLD FHORVD GH VX SUHHPLQHQFLD

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3