Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V

Historia general del pueblo dominicano 309 ejercicio de una vida civilizada. Sobre todo, buscó oponerse al imperialismo norteamericano. La esencia de la cultura nacional, a su juicio, seguía siendo española sustentada en la lengua, la religión, las costumbres, la historia, las tradiciones, los recuerdos y la herencia racial originaria. (O KLVSDQLVPR VH PDQLIHVWy WDPELpQ PHGLDQWH OD DSRORJtD GH ORV FROR - nizadores, quienes, junto al soldado, desplegaron la acción civilizadora del PLVLRQHUR (QWUH WRGDV ODV JUDQGHV SRWHQFLDV VROR (VSDxD PHUHFLy HO FDOLÀ - cativo de «madre», pues en lugar de avasallar al mundo se mostró pródiga. Hispanismo y cristiandad son realidades inescindibles. Gracias a la coloniza- FLyQ HVSDxROD OD 5HS~EOLFD 'RPLQLFDQD IXH GHSRVLWDULD GH ORV YDORUHV GH OD cultura cristiana. Antes de la llegada de las grandes damas entre las mujeres de las colonias americanas primaban la «liviandad» y la degradación moral, pero estas conspicuas mujeres lograron imponer con su estirpe «nuevas y KRQHVWDV FRVWXPEUHVª \ SXULÀFDU OD DWPyVIHUD PRUDO GH OD FRORQLD 10 El nacionalismo y el hispanismo emergieron con un cariz sustancialmen- te conservador durante la dictadura de Trujillo. El racismo se convirtió en el IXQGDPHQWR GH XQ QDFLRQDOLVPR PLVWLÀFDGR HQ HO FXDO VH HVWDEOHFtD XQ YtQFXOR indisoluble entre hispanidad y dominicanidad. El rasgo esencial de la cuestión nacional venía dado por la preservación del legado originario y el repudio del DIULFDQR (VD SUHWHQGLGD VXVWDQFLD HVWDED UHIHULGD D OD DGVFULSFLyQ D OD UD]D EODQFD \ DO UHFKD]R GH ORV FRPSRQHQWHV DIULFDQRV SUHVHQWHV HQ OD QDFLyQ 11 El discurso de Manuel Arturo Peña Batlle, el principal ideólogo del des- SRWLVPR WUXMLOOLVWD VH RULHQWD D UHVDOWDU ODV GLIHUHQFLDV HQWUH DPERV SXHEORV OD incompatibilidad de sus culturas, para lo cual se remonta a la independencia de la República, y declara que los dominicanos no acudimos a dicha epopeya PRWLYDGRV SRU XQ ©LGHDO SROtWLFRª VLQR SRU XQ ©GHÀQLGR VHQWLPLHQWR GH FXO - tura». El propio Duarte, a su juicio, al retornar de España, era portador de un «sedimento de cultura típica de la hispanidad capaz de poner en movimiento las ansias independentistas de los dominicanos». 12 Los dominicanos habían construido un universo de valores y jerarquías sociales de naturaleza medu- ODUPHQWH HVSDxROD HQ FRQWUDSRVLFLyQ DO SXHEOR KDLWLDQR TXH YLYtD DIHUUDGR D un sentimiento de igualitarismo. La esencia de la nacionalidad dominicana, aportada por España, está cimentada en el idioma, la religión, los hábitos, ODV FRVWXPEUHV OD IRUPD FRPR KD FRQVWUXLGR ODV SREODFLRQHV H[SORWDGR ODV riquezas y acatado el principio de autoridad. 13 Los amanuenses del régimen también pusieron en boca del tirano el discurso en cuestión: 3URFODPDPRV \ GHIHQGLPRV FRQ EUDYXUD VLQ SDU QXHVWUR GHUHFKR D OD YLGD GH SXHEOR OLEUH \ VREHUDQR SHUR DO PLVPR WLHPSR GHIHQGLPRV

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