Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V

322 La matanza de haitianos de 1937 y el bombardeo de Cabo Haitiano. 47 Además, temía que el agudizamiento GHO FRQÁLFWR LPSLGLHUD OD FRQFHUWDFLyQ GH XQ SUpVWDPR TXH JHVWLRQDED FRQ HQWLGDGHV ÀQDQFLHUDV LQWHUQDFLRQDOHV (Q JHQHUDO OD PDWDQ]D VH FRQYLUWLy HQ SUHWH[WR SDUD ODV SURWHVWDV HQ +DLWt sobre todo cuando empezó a conocerse su magnitud gracias a la labor de la prensa internacional y de la Iglesia Católica de ese país. La pasividad de Vincent provocó la indignación de los sectores populares haitianos, los cuales realizaron PDQLIHVWDFLRQHV S~EOLFDV HQ GLYHUVDV SURYLQFLDV DVt FRPR YDULDV KXHOJDV HQ una de las cuales participaron incluso empleados del Gobierno. A medida que VH FRQRFLHURQ ORV SRUPHQRUHV VH LQFUHPHQWy HO HQIXUHFLPLHQWR GH OD RSLQLyQ pública haitiana. Las movilizaciones de protesta en Cabo Haitiano incluyeron OD GHVWUXFFLyQ GH EDQGHUDV GRPLQLFDQDV \ IRWRJUDItDV GH 7UXMLOOR 9LQFHQW VH vio compelido a demandar cordura a la prensa haitiana. Esta situación se com- binó con la crisis económica del régimen producto de la caída de los precios GHO FDIp HQWUH RWURV IDFWRUHV OR TXH LQGXMR DO PDQGDWDULR GHO YHFLQR SDtV D solicitar un empréstito. Los protestantes acusaron a Vincent de actuar en con- nivencia con el dictador dominicano. 48 El grado de irritación de la población DOFDQ]y WDO QLYHO TXH D ÀQHV GHO PHV GH RFWXEUH HO SUHVLGHQWH KDLWLDQR KL]R XQD GHFODUDFLyQ HQ OD TXH H[SUHVDED TXH ©ORV HVStULWXV SHUPDQHFHQ PX\ H[FLWDGRV en Haití» debido a los desgraciados acontecimientos ocurridos en territorio dominicano y que los mismos solo se podrían aquietar cuando se realizara una investigación que esclareciera los hechos y estableciera las sanciones. /D ,JOHVLD &DWyOLFD GH +DLWt TXH UHFLELy LQIRUPHV GH ODV SDUURTXLDV XEL - FDGDV HQ OD IURQWHUD \ HQ YR] GHO DU]RELVSR GH 3XHUWR 3UtQFLSH PRQVHxRU Joseph Le Couaze, hizo públicas las atrocidades cometidas contra millares de SDFtÀFRV FDPSHVLQRV \ VREUH WRGR OD GHSORUDEOH FRQGLFLyQ GH ORV PLOHV TXH llegaron en «completa desnudez» y pudieron escapar de los «mortales peli- gros que los amenazaban». Apelaba a la solidaridad y caridad para mitigar la ©SDYRURVD PLVHULDª GH ORV PLOODUHV GH YtFWLPDV GH OD ©FDWiVWURIHª 49 La prensa internacional desempeñó un rol decisivo en las denuncias, principalmente las estadounidense, cubana, española, alemana, belga, ita- liana, venezolana, colombiana, argentina y la propia haitiana. Esto obligó al dictador a realizar una cuantiosa inversión pecuniaria en publicaciones de los (VWDGRV 8QLGRV GRQGH LQVHUWDED H[WHQVRV FRPXQLFDGRV FRQ DUJXPHQWRV MXUt - dicos. Una página completa en el más importante periódico de allí, 7KH 1HZ <RUN 7LPHV , costaba US$2,265. En enero de 1938, por ejemplo, el embajador Andrés Pastoriza enviaba detalles de pagos en los medios de comunicación y HQ OODPDGDV WHOHIyQLFDV SRU YDORU GH 86 SDUD FRQWUDUUHVWDU HO JUDQ ÁXMR GH LQIRUPDFLRQHV QHJDWLYDV VREUH OD PDWDQ]D 50 La Casa Davis de los Estados

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