Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V
388 (O HPSRULR GH 7UXMLOOR FRQFHVLRQHV DJXDV S~EOLFDV LPSRUWDFLyQ GH EUDFHURV H[RQHUDFLyQ GH LPSXHV - WRV SUpVWDPRV EDQFDULRV FRQVWUXFFLyQ GH LQIUDHVWUXFWXUDV FRPR IXHURQ ORV casos de Héctor Pimentel y Salvador Cocco. Con la creación del Banco Central de la República Dominicana en 1947, Trujillo se preparó para lanzar uno de los episodios inversionistas más inten- sos en la historia moderna del país. Esto planteaba una realidad institucio- nal ampliada para designar a sus principales socios y acólitos en el Consejo Directivo de ese banco. También se abría la posibilidad de coordinar las inver- VLRQHV \ ÀQDQFLDPLHQWRV GH ORV QHJRFLRV GHO HPSRULR \ GH ODV pOLWHV UHJLRQDOHV y provinciales. En términos puramente numéricos, al principio del proceso, en 1941, LQYROXFUDED D XQDV SHUVRQDV SHUR OD PD\RUtD FXPSOtD IXQFLRQHV GH consulta. Con la creación del Banco Agrícola y el Banco Central el número de hombres vinculados a los procesos de decisión de esas instituciones llegaba prácticamente al centenar, y todos con capacidad nominal de decisión más que de consulta. En conclusión, se trató de un proceso masivo de captación de las élites dominicanas para que participasen como cómplices y engranajes de la gran maquinaria en que se estaban convirtiendo el emporio y la dictadura. (VWH SURFHVR GH UHFOXWDPLHQWR QR IXH GHVRUGHQDGR VLQR TXH FRUUHVSRQ - dió a una de las pocas iniciativas corporativas de Trujillo, instrumentada des- de 1940 a través de las Cámaras de Comercio, Industria y Agricultura a nivel provincial. 18 $SDUWH GH ODV IXQFLRQHV FOiVLFDV GH LQIRUPDFLyQ SURPRFLyQ GHO desarrollo y vínculos con las instituciones estatales, dichas Cámaras también IXHURQ LQYHVWLGDV FRQ OD IXQFLyQ GH PHGLDU \ UHVROYHU ODV GLVSXWDV FRPHUFLDOHV que se produjeran en sus circunscripciones. Más aún, recibían un subsidio estatal para su operación. (VWDV HQWLGDGHV HQWUDURQ HQ IXQFLRQDPLHQWR RÀFLDO D SDUWLU GH FXDQ - do se produjeron los decretos de aprobación de los miembros que componían las Cámaras provinciales. A pesar de su carácter subsidiario y tutelado por el (VWDGR OD FRPSRVLFLyQ GH ODV &iPDUDV GH &RPHUFLR SURYLQFLDOHV IXH EDVWDQWH representativa de las verdaderas élites locales, ya que su elección, aun aco- tada por el siempre vigilante ojo de Trujillo y por la autocensura, resultaba algo más auténtica que instituciones anteriores o contemporáneas. Una de las HYLGHQFLDV TXH DSXQWDQ HQ HVWH VHQWLGR HV TXH ODV IDPLOLDV DOOt UHSUHVHQWDGDV HUDQ EiVLFDPHQWH ODV TXH GHVGH ÀQDOHV GHO VLJOR XIX e inicios del XX dominaban la vida económica y los grandes negocios en las provincias. 19 /D H[LVWHQFLD GH HVWDV &iPDUDV UHIRU]DED OD SUHHPLQHQFLD D QLYHO SURYLQFLDO \ UHJLRQDO GH ODV JUDQGHV FDVDV FRPHUFLDOHV H[SRUWDGRUDV H LPSRUWDGRUDV ODV FXDOHV SUHGRPL - naban en su composición.
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