Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V

496 (O SURFHVR SROtWLFR GH OD VHJXQGD PLWDG GH OD GLFWDGXUD de los productores de los Estados de Florida y Luisiana y de los inversionistas en los países mencionados. En la alianza de Washington con Ciudad Trujillo primaba un designio JHRSROtWLFR LQXVXDO HQ ODV DFWXDFLRQHV KDFLD $PpULFD /DWLQD TXH H[SOLFD TXH VH GLHUD FDUWD EODQFD DO IRUWDOHFLPLHQWR GHVPHVXUDGR GHO SRGHU LQWHUQR GHO WLUDQR GRPLQLFDQR HQ IXQFLyQ GH OD FRQWULEXFLyQ TXH KDFtD SDUD FRQWUDUUHVWDU ORV PRYLPLHQWRV GH OLEHUDFLyQ QDFLRQDO (Q HVRV DxRV HUD FRQVLVWHQWH OD SUHIH - UHQFLD GH ORV DOWRV FtUFXORV LPSHULDOHV SRU OD H[WUHPD GHUHFKD 6H MX]JDED D ODV GLFWDGXUDV FRPR HO DQWtGRWR SUHIHULGR SDUD SUHYHQLU HO ©SHOLJUR FRPXQLVWDª y proteger las inversiones directas de estadounidenses. Quedaba un margen D GLVFUHFLyQ SDUD TXH 7UXMLOOR DFWXDUD FRQIRUPH D VXV HVWULFWRV LQWHUHVHV 'H acuerdo a tal permisión, el tirano dominicano estaba autorizado a esgrimir OD DFXVDFLyQ GH FRPXQLVPR R ÀORFRPXQLVPR FRQWUD TXLHQTXLHUD TXH FRQVL - derara contrario a sus designios. No quiere decir que en estas arremetidas contara siempre con la cooperación declarada de Washington pero sí con una FREHUWXUD GH DSR\RV GH VHFWRUHV \ ÀJXUDV TXH OH SHUPLWtDQ VHJXLU KDFLHQGR (Q OD pSRFD ORV SROtWLFRV OLEHUDOHV ODWLQRDPHULFDQRV TXH IXHURQ FRQRFL - dos como de la «izquierda democrática», todavía no contaban con la bendi- FLyQ QRUWHDPHULFDQD SXHVWR TXH HUDQ YLVWRV SUy[LPRV DO FRPXQLVPR VREUH OD base de su pasado, como acontecía con Rómulo Betancourt. Estos moderados buscaban ya el apoyo de los Estados Unidos, pero este no les era acordado, puesto que primaba la empatía con los dictadores. En algunos casos se dio XQD ÁXLGD UHODFLyQ HQWUH ORV VHUYLFLRV GRPLQLFDQRV \ ORV HVWDGRXQLGHQVHV HQ el ataque a los gobiernos democráticos. Fue el caso de Guatemala, donde la Agencia Central de Inteligencia intervino en 1954 para derrocar al gobierno izquierdista de Jacobo Arbenz, operación en la que Trujillo tomó parte a tra- vés de Johnny Abbes. Aunque menos prioritarios para él que países como Cuba, Haití y Venezuela, en esos años Trujillo montó un sistema de agresión contra gobiernos de América Central, donde percibía el riesgo de que cayesen aliados, principalmente el de Anastasio Somoza. Washington toleraba que todo combatiente por la democracia quedara satanizado como comunista por la propaganda de los regímenes dictatoriales. Franqueado ese umbral, Trujillo debía obrar con cuidado. Por ejemplo, con Haití tuvo que acudir a la transacción y renunciar a instalar un régimen títere, aunque tanto el presidente conservador Paul Magloire como antes el populis- ta Dumarsais Estimé habían asumido la responsabilidad de evitar cualquier contratiempo para la seguridad del Gobierno dominicano. Aun así, contaba con márgenes de discrecionalidad, como se evidenció cuando Carlos Castillo $UPDV HO MHIH GH OD PDVFDUDGD GH UHEHOLyQ DQWLFRPXQLVWD GH *XDWHPDOD OH

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3