Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V

560 Las relaciones internacionales sustituido en Santo Domingo hacía siete meses y trabajado con él en Cuba. Desde su nueva posición Braden criticó públicamente a Juan Domingo Perón y a Francisco Franco. 'H SURQWR HQ HO 'HSDUWDPHQWR GH (VWDGR ODV ÀJXUDV FODYHV HUDQ KRVWLOHV KDFLD 7UXMLOOR /DV LQVWUXFFLRQHV UHFLELGDV SRU 0F*XUN HQ MXOLR GH IXHURQ que el Departamento de Estado «aunque no tiene intención alguna de cam- biar su posición de que no debe haber intervención unilateral por parte de JRELHUQR DOJXQR HQ ORV DVXQWRV LQWHUQRV R H[WHUQRV GH RWURV SDtVHV DPLJRV también cree que hay que aclarar en ocasiones apropiadas que los Estados Unidos mantienen una amistad más estrecha con los países que apoyan la democracia y los principios democráticos y que espera verlos prevalecer en WRGR HO PXQGR /RV MHIHV GH PLVLyQ GHEHQ VHU ORV MXHFHV VREUH OD PHMRU PDQHUD de llevarlo a cabo en los países donde estén acreditados». En diciembre Braden entregó un aide memoire al embajador dominicano en Washington, en respuesta a una solicitud de armas, que decía: La gran cantidad de municiones buscadas por el Gobierno domini- cano solo podría ser usada: contra una república vecina o contra el pueblo de la República Dominicana. En ninguno de los dos casos contribuiría el aprovisionamiento de estas municiones a la causa de la paz en la isla Hispaniola. No parece que el aprovisionamiento de HVWDV PXQLFLRQHV IXHVH HVHQFLDO SDUD OD GHIHQVD GHO KHPLVIHULR R TXH condujera al desarrollo de la democracia y la libertad en el Nuevo Mundo. El Gobierno y el pueblo de los Estados Unidos necesaria- mente tienen un más caluroso sentimiento de amistad hacia, y un deseo más grande de cooperar con, esos gobiernos que descansan VREUH HO OLEUH \ SHULyGLFDPHQWH H[SUHVDGR FRQVHQWLPLHQWR GH ORV JR - bernados. Este Gobierno no ha podido percibir que los principios de- mocráticos son observados en la República Dominicana ni en teoría QL HQ OD SUiFWLFD HQ YLVWD GH OD IDOWD GH OLEHUWDG GH H[SUHVLyQ OLEHUWDG de prensa y libertad de asamblea, como también la supresión de toda OD RSRVLFLyQ SROtWLFD \ OD H[LVWHQFLD GH XQ VLVWHPD XQLSDUWLGDULR 3RU SULPHUD YH] GXUDQWH VX UpJLPHQ 7UXMLOOR UHFLEtD XQD QRWLÀFDFLyQ RÀ - cial de que el Departamento de Estado le era hostil. 15 En todo 1946, primer año completo de la posguerra, tanto Braden como Briggs se mantuvieron en sus importantísimos cargos en el Departamento de Estado. Hasta Sumner Welles, el gran no intervencionista y enemigo perso- nal de Trujillo, se sintió compelido a criticar públicamente la nueva política

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