Historia General del Pueblo Dominicano Tomo V

Historia general del pueblo dominicano 617 Para deshacerse de los cadáveres de los desaparecidos, los quemaban en las calderas de la Cementera, en la Incineradora de Basura, situada en lo que es hoy la cabeza del puente Juan Bosch, y hasta en generadores de buques de la Marina de Guerra. Se dice que el propio Trujillo incendió el cadáver de Jesús de Galíndez en su yate Angelita. También se lanzaba a las víctimas en SUHFLSLFLRV \ FDxDGDV FRPR KLFLHURQ FRQ ODV KHUPDQDV 0LUDEDO \ VX FKRIHU 5XÀQR GH OD &UX] R ODV HQWHUUDEDQ HQ ODV PRQWDxDV 58 1R IXHURQ SRFRV ORV FDVRV GH SHUVRQDV D ODV TXH VH GLR PXHUWH VLPXODQGR VXLFLGLR $Vt HOLPLQDURQ DO PD\RU /XLV 6LOYHULR 7DPELpQ IXH UHSRUWDGR FRPR ahorcamiento el homicidio del general Ramón Vázquez Rivera, en 1940, al igual que el del capitán Felipe Oquil y de Octavio de la Maza. 59 En otras ocasiones se ordenaban los crímenes aprovechando una hospi- WDOL]DFLyQ GH ORV DGYHUVDULRV SDUD GHMDU OD LPSUHVLyQ GH TXH HUDQ IDOOHFLPLHQ - tos naturales, como aconteció con Pilar Báez, esposa del teniente Jean Awad Canaán, también asesinado. 8QD PDQHUD GH MXVWLÀFDU DVHVLQDWRV HUD DFXVDU D ORV SUHVRV GH LQWHQWDU huir. En esos casos se les disparaba por la espalda y luego se elaboraba un LQIRUPH SROLFLDO TXH OR ©OHJDOL]DEDª (VWH PpWRGR FRQRFLGR FRPR /H\ GH )XJD IXH PX\ XWLOL]DGR 6H OH DSOLFy SRU HMHPSOR DO WHQLHQWH 0LQD\D D quien dieron muerte dos días después de su arresto, así como a Eduardo Colón y a Piri, un norteamericano de 18 años. 60 Una variante era la llamada Cacería Humana, en la cual al preso se le mandaba a correr para dispararle FRQ XQ ULÁH D UHSHWLFLyQ 61 Arturo Espaillat señala, como un método que se generalizó especialmente después de la década del 50, la simulación de un accidente automovilístico: así asesinaron a José Almoina, a Ramón Marrero Aristy, al teniente Jean Awad Canaán y a las hermanas Mirabal y VX FKRIHU (XFOLGHV *XWLpUUH] )pOL] LQIRUPD DFHUFD GHO SRFR FRQRFLGR PpWRGR GH /D Poda: En el ejercicio de esa política de terror por lo menos dos veces al año se ejecutaba una orden que en el discreto mundo militar se conocía con el nombre de «poda», del verbo podar, cortar, chapear. Para esos ÀQHV XQD FRPLVLyQ GH WUHV RÀFLDOHV LQWHJUDGD SRU XQ FDSLWiQ \ XQ teniente del Ejército y otro de la Policía, visitaban, lista en mano, GLIHUHQWHV SHQDOHV R FiUFHOHV GHO SDtV LQVWDODGDV WRGDV HQ HVH WLHPSR HQ IRUWDOH]DV GHO (MpUFLWR $OOt UHTXHUtDQ D ORV SUHVRV FRQGHQDGRV SRU actos de violación contra niños, requiriendo si eran reincidentes y la pena a la que habían sido condenados. Cuando eran reincidentes en

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